domingo, 7 de julio de 2013

Tus visitas

Hoy he vuelto a soñar contigo. Igual que ayer, igual que hace unos días, igual que los últimos meses.

Desconozco los motivos de tus visitas en mis noches. No se si de alguna manera te busco o de si tu me puedes estar buscando a mi. Sabes que creo en las conexiones mas allá de la distancia y el tiempo. Me gusta pensar que puede ser esa la razón de que tu asaltes mi subconsciente, aunque lo mas probable es que tan solo siga siendo una sombra de tu pasado.

Cada vez que abro los ojos después de estos sueños, mi mente empieza a entrar en un bucle que no termina.  La intranquilidad y la congoja se adueñan de mis sentidos, y no tengo manera de pararlo.
Hace 16 años desde la ultima vez que te vi, y mas de 6 años de una conversión fortuita, y sin embargo aquí estoy, creando un rincón para ti, buscando una manera de no volverme loca ante la sensación de echarte tanto de menos a pesar de llevar casi 20 años separados.

Y una y otra vez echo la vista atrás. Y aparecen ante mi imágenes nítida de una calle de duendes, de unos besos dulces en un puente romano. Del primer sueño compartido en una litera, de las primeras caricias prohibidas en una fría sala. Un vestido multicolor para los domingos con un coulotte de cerezas. Un café especial en el que el anciano dueño nos miraba con malos ojos. Canciones a guitarra y ojos brillantes. Miradas furtivas desde el balcón mientras compartías tu tiempo con tus amigos. Cámara, objetivo, diapositivas que me hacían sentir especial. Cartas, conversaciones de pianos, de ojos, de fotografías, de planes. Y frases, ,muchas frases que flotan a mi alrededor en las que si cierro los ojos aun puedo escuchar el tono en las que las pronunciabas.

Todos estos recuerdos se mezclan con flashes que ahora duelen. Lágrimas por perderme. Un 13 de mayo que nunca fue. Una cabezonería propia de la edad que me impidió ver mas allá de lo que podría ser, de lo que era. Te deje escapar entre mis dedos, deje que predominara lo fascinante de lo que me faltaba por descubrir a aquello tan especial que no sabia que tenia, y que nunca mas llegue a tener, hoy lo se.

A mis 37 años, con mi madurez y mis experiencias vividas, con mi escepticismo a creer en frases hechas y en tópicos he de caer en uno. El primer amor nunca se olvida.
Soy feliz, tengo a mi lado desde hace ya 8 años a un hombre al que quiero. Mi vida no tiene carencias. Se que tu también lo eres, con tu mujer y tus dos princesas. O eso me dicen los ojos de tus fotografías que a veces no puedo resistir mirar en alguna red social.  Jamas estropearía algo así, ni siquiera pretendo que sepas nada de esto.

Mis palabras se quedaran en este rincón, para mi, para mi desahogo. Para intentar sostener la cordura y sacar sentimientos que me ahogarían sin que puedan hacer daño a nadie.

Mi rincón para recordarte después de tus visitas a mis sueños, porque estoy segura de que de nuevo soñare contigo.


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